La inestable alcaldía en LC se volvió negocio

Lázaro Cárdenas, Michoacán.- En este municipio de Lázaro Cárdenas se pasó de quienes no querían ser alcaldes para poder atender sus negocios a querer ser alcalde para poder hacer negocios, expuso el periodista Jacobo Díaz Ortega.

Durante un panel en la radio local, donde fueron invitados además Jesús Velázquez Garibo y Salvador Barrón Montejano, se apuntó que cada presidente municipal imprime sus propias condiciones a la administración aunque en la percepción social prevalece el criterio de que –junto a su equipo– los alcaldes van a servirse no a servir.

Para el empresario Barrón, el desorden de salarios y robusta burocracia –de la que se sabe poco debido a que no hay transparencia del tema–, llevó al gobierno local a la insana decisión de vender áreas verdes, andadores y lugares adyacentes.

Para Velázquez Garibo uno de los ingredientes para tener desordenes en la administración podría ser que desde antes del año 2000 son los mismos que gobiernan, “no hay nuevos rostros, sólo se han ido turnando”.

En el panel a convocatoria del comunicador Joel de la O, anotó Díaz Ortega que múltiples factores han dado como resultado lo que hoy son los gobiernos locales, entre ellos que la comunidad se formó de migrantes, que haya desproporcional reparto de recursos porque al Ayuntamiento regresa sólo el 4% de los impuestos que aquí se recaban y se hizo de Lázaro Cárdenas un laboratorio económico-político al crear paraestatales y luego privatizarlas con lo que dejaron de participar con su comunidad.

En lo político doméstico, está el factor de que los gobiernos locales sean de origen distinto al del partido que gobierna a nivel estado y federal; que las campañas sean de promesas y no de proyectos donde quien arriba coloca a los amigos que apoyaron la campaña y todavía tienen salarios estratosféricos. Cada alcalde incorpora entre 100 y 200 nuevos empleados a la administración.

Se anotó entonces que han dejado de tener sentido los regidores, que en origen tenían función de hacer sobrepeso a las decisiones del alcalde. Una especie de diputados locales que deberían vigilar uso y destino de los recursos, proponer, definir rumbos y causas, criticar lo mal hecho, y sin embargo, han pasado a ser comparsas, en lo general.

Jacobo Díaz, se pronunció por una verdadera reforma a la Ley Orgánica Municipal para que haya eficientes contralorías, dado que el contralor es puesto por el alcalde y obviamente responde a sus intereses y todavía participa en los gastos excesivos que debería cuidar no se dieran.

Observó que el Ayuntamiento tiene un “motor pesado” con el que no puede cumplir su función básica de ofrecer los servicios elementales, y es la nómina, tres veces rebasada en su ideal, al tener según se ha oficializado, mil 800 trabajadores.

Barrón Montejano añadió que lo malo del descontrol administrativo reflejado en creciente deuda pública y elevada nómina, es que si hubiera denuncias, no pasa nada y sin pena ni gloria pasarían los alcaldes, mientras se sigue arruinando a la sociedad.

Otro reflejo de los altibajos políticos y sociales de las administraciones municipales lo es que se acumulen 16 interinatos y sólo 22 alcaldes hayan terminado sus periodos, siendo frecuentes los relevos antes de acabar gobierno, del 2000 a la fecha.

Desde el periodo 1981-1983, que sería de la primera administración de Rafael Melgoza, a nuestras fechas ha habido interinos, exceptuando en la administración de Manuel Santamaría.

En el trienio 1981-1983 despacharon como alcaldes además de Melgoza Radillo, Rafel Vitela Moreno y Raúl Loperana Robles; al siguiente, que sería para Rogaciano Morales Reyes, acabó el ciclo Nicolás León Hernández.

Para 1987-89, Regresó Benigno Trejo Ibarra, habiendo interinatos de Andrés Valdovinos Rendón, Fernando Uriegas Ramírez e Idelfonso Estrada Jacobo; mientras que al siguiente trienio es el único que en este lapso de 36 años, inició y concluyó con Santamaría Contreras al frente.

Al siguiente, con Ricardo Luna Guido, siguieron los vaivenes políticos ya que tuvo que dejar el despacho a Ramón Aguilar Gerónimo, volvió Rafael Melgoza, que apenas acababa su periodo ya estaba en otra contienda.

Para el 99-2001, cuando estaba claro que PRI y PRD se turnaría el gobierno local, llegó David Zamudio por el tricolor, quien también se bajó del barco para aventurarse por una diputación, dejando el timón a Nicolás León.

Para el 2002-2004, Manuel Santamaría a pesar del “tú ya me conoces” no pudo las presiones y dejó la administración a Julio César Godoy Toscano, hermano del entonces gobernador Leonel Godoy Rangel.

Para el 2005-2007 entró Gustavo Torres Camacho, quien dejó funciones en Sicartsa para venir a dirigir la alcaldía. Ante los supuestos desatinos, intervino el Congreso del Estado que declaró ingobernabilidad y decretó cambio de administración, llegando el sindicalista Francisco Javier Maldonado.

Vía PRD, siguió el empresario Mariano Ortega que había dejado el PRI, sin embargo, producto del llamado “michoacanazo”, fue detenido y asumió Adolfo Tovar Ontiveros.

Arquímides Oseguera hizo la osadía de retener un periodo más para el PRD la administración local, sólo que fue detenido también y puesto bajo proceso legal, por lo que concluyó el comunicador Rogelio Ortega Camargo.

En el actual periodo, bajos las siglas del PRI asumió Armando Carrillo, quien dijo en la primera parte de su gestión tener en sus planes reelegirse dado que desde la próximo proceso comicial esta condición será posible.

Cabe indicar que a juicio de los panelistas Barrón Montejano, Díaz Ortega y Velázquez Garibo, a los gobiernos les ha faltado compromiso con su sociedad y honestidad en el manejo de recursos, aunque paulatinamente van cambiando las reglas, dado que la ley contempla declaración patrimonial de cada funcionario y responsabilidad por informar gastos y operatividad.

Dichos invitados regresarán el jueves de esta semana a los mismos micrófonos, a raíz de la aceptación alcanzada por los radioescuchas.

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