Radio Pasillo

Noé Segura / Columna

Los sexenios, el periodo de un gobierno federal, terminan antes de lo previsto. Algunos antes de los seis años y otros apenas al inicio, pero el origen es siempre un imprevisto que los presidentes no tiene el tiempo de reaccionar.

Carlos Salinas de Gortari, a sus 5 años de su administración cayó enormemente su popularidad con el asesinato de Colosio, su candidato sucesor presidencial priista. El pueblo creyó en el presidente lo estaba conduciendo a un país del primer mundo industrialmente, pero con este hecho lamentable, dejó de ser alabado y aplaudido líder nacional y poco después se convirtió en el más odiado, villano de nuestra historia hasta nuestros días.

Ernesto Zedillo Ponce de León, recibe su más certera baja de popularidad a sólo 30 días de estar en el poder, aunque había fuertes apuestas por todos los mexicanos y la pregunta del millón, era si cumpliría los seis años de su administración. Y le cayó del cielo su salvación, la firma del tratado de libre comercio, el famoso TLCAN, con los vecinos del norte; más la apertura democrática con la sucesión presidencial a otro partido, no dando pie a seguir con los fraudes electorales, ni seguir con la continuidad de gobiernos federales priistas fraudulentos. Cerró bien su gobierno que hasta hoy es muy recordado, pero por los panistas y odiados por sus compañeros militantes y simpatizantes del PRI.

Vicente Fox Quezada, inició con total popularidad, igual que sexenios después AMLO, pero no le duró mucho, a poco tiempo se derrumbó al quedar mal con su intento de construir un nuevo aeropuerto en Texcoco. Súmele el nulo apoyo económico que obtuvo de los vecinos de norte (los norteamericanos) por no apoyarlos con tropas mexicanas en la guerra con los árabes iraquíes, por los actos de ataques de terrorismo a sus torres gemelas, y todavía dejar el peso de las decisiones presidenciales a su esposa.

El de Guanajuato, solo dos años gobernó y los 4 se los dejó que los gobernara Martha Sahagún, la cual obtuvo una desastrosa administración, señalada por corrupta y siempre yendo a la deriva, donde los mexicanos deseaban se le terminara pronto su sexenio.

El paisano, Felipe Calderón, fue el que casi llega sin mucha popularidad, recordarán que AMLO se proclamara el legítimo ganador presidencial y en todo el sexenio toma edificios gubernamentales y el zócalo de la CDMX, además el de Tabasco, hace marchas en todo territorio nacional, lo acusa que llegó como presidente ilegítimo por fraude electoral, pero al primer año tiene serios problemas con el alimento más consumido por los mexicanos, el maíz sube a lo doble de su precio.

Al siguiente año le cae y sufren todos los mexicanos la gran recesión económica donde el dólar americano dispara su valor a lo triple, pero en este caso contaba con un gran equipo de asesores en economía en su gabinete con mucha experiencia en estos temas que hizo que saliera adelante y resolviera sin problemas esta crisis económica, pero el gran aumento de la vil crudeza y endurecimiento de la violencia de los carteles durante sus seis años, que lo sigue persiguiendo y recordándosela hasta estos días. Ahora quiere protegerse con su asociación civil que pronto será partido de nuevo ingreso.

Enrique Peña Nieto, ningún presidente había llegado con mucha popularidad, porque inició con un acuerdo nacional, el famoso “Pacto por México”, donde pudo presentar y realizó todas las reformas de ley que tenían más de 15 años discutiéndose entre las diferentes fuerzas políticas del país, sólo que desafortunadamente lo alcanzaron actos de corrupción más evidentes de la historia en nuestro país, la cual fue muy obvia antes los ojos de todos los mexicanos. Ahí el caso de la compra de la Casa Blanca de su esposa, y de otros funcionarios de su gabinete. Más el caso de corrupción brasileiro Odebrecht que los salpicó y trataron de cubrir el quebranto de Pemex, sumándole el caso de Iguala, Guerrero, de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, que fue mal manejado por su propio gobierno que no tuvo la atención debida a su tiempo. Esto, dio a pie que a los dos años de su gobierno cayera su popularidad que los restantes que le restaban ya no pudo gobernar bien su administración.

Andrés Manuel López Obrador es el único en la historia de que un candidato que en cuanto lo proclaman ganador en las elecciones presidenciales inicia con mucha popularidad y poder. Aun no le daban su constancia electoral de presidente virtual ya estaba gobernando.

El tabasqueño llega con un absoluto capital político siendo un casi 80% para gobernar, convirtiéndose en un solo voto mayoritario en el Congreso de la Unión y en la cámara de senadores, donde cuenta con mayoría y control en 20 congresos locales estatales.

Pero se dicen en pasillos que a un año y meses ha concentrado todo este poder y responsabilidad en su persona, tomando todas las decisiones presidenciales, sin relevar ninguna, que su propio gabinete y militancia como simpatizantes morenitas, ya comenta que no es un secreto a voces y que está creciendo día a día haciendo mucho ruido interior hacia el exterior que en poco tiempo no van a poder callarlo. El fracaso total de su mesías, por apostar toda la gloria no solo la responsabilidad a su persona, sino también los discursos públicos de sus eventos mañaneros de prensa.

Queda claro que su caída en popularidad son una señal ejemplar que terminará igual que los ostros presidentes, por los reclamos públicos que hacen los ciudadanos.

Se pronostica que posiblemente la administración lopezobradorista continuará con el tiempo de los seis años, pero será sin mucho margen de capacidad de decisión porque a debilitado las finanzas públicas porque hundió la economía mexicana entrando en una recesión innecesaria económica provocada, que ahora nos hace más vulnerables porque no cuentas con suficientes herramientas para solucionarla. Esa crisis ya la estamos sufriendo los mexicanos.

Se dice que en febrero de este año de nueva cuenta AMLO envía a los senadores su iniciativa de ley sobre quitar la inmunidad a los presidenciables. Llamó mucho la atención porque en el 2019 que por primera vez la presentó y no la aprobaron los senadores. La dejaron pendiente para discusión y análisis.

Se dice que reforma al artículo 108 de nuestra constitución. No solo quita la inmunidad, si no que ahora se trata de que se puedan enjuiciar o llevar a los presidentes en el poder y a los ex a juicio por cualquier delito que se les imputen durante su mandato presidencial y esto va también para los senadores y diputados federales. ¿Será que ahora sí aprueben los senadores?

¿Van unir toda la docencia nacional? Trascendió que el secretario de la SEP, Esteban Moctezuma, recibió los 55 pliegos petitorios de las 55 secciones de la SNTE, por lo que se reunió con los senadores morenitas para dar respuesta a la solicitud de información que le hicieron sobre las negociaciones con este sindicato. Que dio a conocer que el ejecutivo federal no intervendrá en las elecciones de sus comités locales estatales y nacional, solicitándoles la unificación incluyente de los grupos en un solo sindicato con sus dirigencias sindicales pero advertidos a toda la docencia que se acabaron los chantajes que ahora quiere dar un paso a la consolidación de la democracia sindical exhortando Alfonso Cepeda para que se dé total cumplimiento.

Hasta la próxima.

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