Radio Pasillo

Noé Segura / Columna

Esta vez vamos a dejar el contagio de animadversión que se traen Itzé Camacho con Miguel Ángel Peraldí, y que llegaron al actual terreno porque ella quiso someterlo quitándole todo su personal y limitándolo a un simple espacio en la Sindicatura, que por ser oficial, no se lo puede arrebatar.

No esperaba la Jefe que el asesor para que su padre dejara la cárcel -preso por Alfredo Castillo que lo acusó de enriquecimiento ilícito- aguantara las condiciones y asumiera su papel de inspector-procurador de los bienes municipales. Y ahí están en su papel firme, que le da su buen raspón a Morena.

Vamos a dejar ese contagio para abordar el que tiene a México en crisis que puede ser mayor si seguimos vacilando con nuestra salud.

Los que le saben, comentan que en unos días nos viene a los mexicanos un fuerte impacto de confinamiento con la entrada en etapa 3, con grandes repercusiones sociales y económicas por la pandemia del COVID-19.

China está saliendo de esta crisis de salud, y lo más efectivo para resultados fue “el distanciamiento social” que logró que a partir del 18 de marzo de 2020 ya no hubiera más contagios en su territorio.

El virus está entrando en otros países y extendiendo e infectando cada día al ser humano sin distinción de razas en todo el mundo, llevando a algunos a cerrar sus fronteras, estar en cuarentena y confinamiento para prevenir que se propague a más.

Algunos están tomando muchas medidas drásticas y hasta operando drones en las calles para vigilar que se sigan al pie de la letra sus alertas de prevención de contagio y que nadie ande fuera de casa sin motivo alguno. Otros, están dando hasta apoyo económicos y seguridad social a sus conciudadanos, llevando a cabo un distanciamiento social como lo realizaron los chinos.

Se dice que la cloroquina es medicamento que los sectores de salud de varias naciones están aplicando para combatir este virus, mismo que se usó para la malaria, enfocando a evitar infectados porque a mayor número, mayor la posibilidad de muertes.

Por esta pandemia ya van más de 340,000 portadores y 15,000 muertes en todos los continentes del globo terráqueo, pero se sigue insistiendo que no hay mejor remedio que el “distanciamiento social”.

Ha trascendido que el gobierno federal empezó a tomar en serio la pandemia, porque en unos días el ejecutivo AMLO dará a conocer en sus presentaciones mañaneras de prensa las prevenciones cautelares de alerta y de salud. Lo mismo que apoyos económicos y sociales que podrían obtener los trabajadores y empresas para la campaña previsora de “quédate en casa” durante los 30 o 40 días de la crisis de salud. Y muchos esperamos que así sea.

Ya declarada la fase 2, seguirá el llamado a extremar higiene personal, la suspensión temporal de actividades no esenciales y cierres y cancelaciones de eventos masivos y concentraciones de gente en cines, teatros, plazas comerciales, restaurantes y bares, discotecas, reuniones de convivencia social, culturales y turístico, de todo tipo.

Sólo estarán abiertos al público las farmacias, mercados, hospitales o centros de salud, con atención a no más de cinco personas concentradas en ese lugares con un metro y hasta dos metros de distancia.

Hasta el día 22 de marzo, AMLO no ha cancelado ninguno de sus eventos el último de este día fue en Huehuetoca, Edomex, que fue un acto masivo de concentración de más de 5,000 personas, donde no se dio ninguna precaución ni prevención. Lo mismo hubo saludos de mano, que besos y abrazos, además de aglomeración de gente, contra todas las disposiciones y recomendaciones sanitarias de la OMS.

Se rumora hay un jaloneo interno en el gabinete federal, porque no salen acuerdos entre la Secretaría de Salud y la de la Función Pública de implementar las alertas previsoras para combatir el COVID-19, antes de que sea demasiado tarde, porque cada día en nuestro territorio mexicano se está extendiendo el contagio.

Por lo pronto, trascendió, el gobierno federal para tener mejor control y atención a los infectados del nuevo virus, sólo la SSa federal, INSABI y estatales son los únicos que atenderán todos los casos de contagio y son los autorizados para realizar las pruebas de laboratorio a los que se sospechen, por lo que al sector de salud privado se le cancela la autorización de realizar pruebas y atender estos casos de contagios a la población.

Guardia Nacional, Marina y Sedena estarán apoyando y vigilando que se cumplan las medidas previsoras y cautelares que implemente el gobierno federal, así como apoyando con su personal médico y hospitales a la población.

Esperamos que pronto se emitan las alertas rojas en nuestro país no solo medidas de previsoras de salud, si no de un rescate financiero con un paquete de estímulos fiscales económicas y de alivianar la carga de los pagos de créditos bancarios, tanto de la clase trabajadora como de los micros, pequeños y grandes empresarios, y de personas físicas que se dedican al comercio, mientras dure esta crisis sanitaria.

Se deben tener respuestas previsoras económicas a la población para que no se de despidos masivos y cierre de todo tipo de negocios, controlar la moneda cambiara mundial, tasas de intereses bancarios, garantizar el abastecimiento de alimentos y consumibles básicos del hogar en los supermercados, implementando un porcentaje del PIB para el gasto social.

Hace unos días, el secretario de hacienda Arturo Herrera, declaró que es necesario ya implementar paquete de estímulos fiscales económicos ante la crisis pandémica del COVID -19, pero sin embargo el ejecutivo federal cerró la puerta de inmediato, declarando que será en su momento y que hay que esperar.

El temor de los empresarios y en el extranjero es que esta crisis de salud pandémica desnude y dé a conocer al mundo que estamos ante un sistema salud federal y estatal muy frágil, que nos va empujar a una quiebra económica familiar y de negocios a todos los niveles, retrocediendo años a nuestro bienestar general del que no podremos levantarnos tan rápido económicamente por el fuerte impacto recesivo, pegando no a millones de mexicanos y dejándolos en la extrema pobreza.

El gobierno de Peña Nieto, en la crisis por chikungunya gastó en publicidad para la prevención 1,500 millones de pesos en televisión y prensa. Por lo que muchos de estos medios se están frotando las manos a la espera de que les caiga a sus bolsillos por el presupuesto en publicidad que gastará el gobierno federal de AMLO en esta nueva epidemia mundial.

Se dice que el gobierno federal no ha pagado a tiempo a constructoras y proveedores que tienen contratos, que tiene adeudos de facturas pendientes de pagos, por lo que piden y solicitan les pague de inmediato y no los vaya a dejar sin cubrirles en plena crisis pandémica. Los que más atrasos tienen son CONAGUA, PEMEX, IMSS, ISSSTE y otros organismos federales, incluido CFE en un porcentaje menor.

Para desarrollar un medicamento para cura de cualquier virus, el tiempo del proceso es de 10 años, y la actual pandemia tiene a las farmacéuticas del mundo a contrarreloj y desesperadas por presentar al público un nuevo medicamento, que podría tomarles de 12 a 18 meses, aunque gobiernos de varias naciones están presionando a obtenerla en mínimo 4 meses.

El presidente de la federación internacional de asociados y productores farmacéuticos agradeció el gran esfuerzo de estas empresas asociadas por el interés de desarrollar un medicamento y vacunas que saldrán en unas semanas al público que se espera frenen de inmediato la expansión de infectados.

El trascendido es que en México algunas farmacéuticas están desarrollando medicamentos y vacunas y están negociando con el secretario de Hacienda e INSABI estímulos fiscales de impuestos y financiamiento para llevar cabo este proceso de desarrollo de nuevos fármacos que paren COVID-19. Se dice que el costo es de más de dos millones seiscientos mil dólares para acelerar las etapas.

Mientras otras naciones están implementando medidas de seguridad de prevención ante esta pandemia, pasando a fases 3, en México se nos ponen los pelos de punta, porque la epidemia se está expandiendo más rápido, y el gobierno federal apenas implementa medidas precautorias en fase 2.

Mucho se dice que el ejecutivo no le da el interés que corresponde ante esta amenaza de contagio masiva porque alguien le endulzó el oído de no darle el debido interés de resolver y tomar todas las medidas que se deben de operar ante un problema de salud que tienen encima. En lugar de darle seguridad y tranquilidad al pueblo lo tiene atemorizado y con mucho pánico.

Se dice que en ningún sexenio se ha visto tanta lentitud por resolver una crisis de salud, pero en esta ha sido la excepción, que queda claro que en esta circunstancias nuestro sistema de salud perdió toda credibilidad sumándole el desabasto de medicinas e implementos quirúrgicos y que no se cuenta con lugares de concentración masiva de atención medica para la posibilidad de contingencias extremas de impacto de contagio.

¿A dónde acudir o a dónde me llevaran si me infecto? ¿Tendré la atención y los medicamentos para curarme? ¿Qué harán conmigo si no me curo? Hay muchas interrogantes que se deben aclarar y darle respuesta y seguridad ante la incertidumbre de la población, porque muchos no tienen IMSS o ISSSTE.

Ante todo, el mexicano quiere saber si tendrá apoyo no solo en atención medica si no también en gastos y servicios funerarios.

Todo esto crea una hipótesis de rumores, comentaros falsos y chismes en redes sociales, sembrando mayor incertidumbre, aumentando el temor y pánico a todos los mexicanos por la falta de credibilidad a las autoridades sanitarias, esperando no llegar a la histeria masiva arraigando sentimientos de soledad de nuestro gobierno.

Tenemos que darle importancia a esta pandemia de coronavirus con conocimiento de causa que ya está entre nosotros y que pronto si no nos cuidamos y respetamos las indicaciones de prevención de contagio, lo vamos a lamentar dañándonos nosotros mismo por no darle la seriedad que requería.

Hasta la próxima.

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