Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Además de no tratarse las aguas negras y que la red del sistema de agua del Capalac está dañada y parchada, la toma del DIM a la potabilizadora está en latente riesgo de tronar y los tanques reguladores son un peligro más.
El diagnóstico lo realizó el ingeniero José Luis García Arroyo, quien ha sido director general del Comité de Agua Potable y Alcantarillado de Lázaro Cárdenas (Capalac) y gerente técnico del mismo, quien recordó que la potabilizadora, desde 1990 está fuera de norma de la propia firma Degremont Pelletier, que la construyó.
“En este momento el sistema está agarrado con ganchitos, y el problema es que inexiste un proyecto de largo alcance, solo hay planes para ir apagando fuego por la autoridad”, dice quien entregó un sistema saneado con un proyecto que pronto se pervirtió con sindicato y manejo político del agua, en el que se concedieron precios bajos o condonaciones a colonos ante la presión social de mala calidad y peor suministro.
García Arroyo dirigió al organismo en el trienio 1990-92 en la administración de Manuel Santamaría, cuando se tuvo un convenio de alcance con el gobierno federal, para que el Comité fuera autofinanciable, dinámica de independencia del gobierno municipal a la que entraron también Morelia, La Piedad, Zamora y Uruapan, y sólo La Piedad, se mantiene en el plan, lo que la hace eficiente y saludable financieramente.
El gobierno siguiente, encabezado por Rafael Melgoza, al parecer viendo que se le iba de las manos una oportunidad de oro para ganar votos en las elecciones, tiró a la basura el plan y la calidad que ya se tenía en el suministro, y volvió al sindicato, los subsidios y pagos electorales mediante el Capalac.
Sigue desde entonces llegando a la Planta Potabilizadora, tomada abajo del DIM, el gran ducto que se instaló para atender las necesidades de la industria y las empresas portuarias, agua cruda que sin mayor tratamiento –a pesar de tomarse de una parte que acumula suciedad en la presa–, el Capalac la envía a la red y sus usuarios.
García Arroyo, en entrevista declaró que un punto crítico “y cuando pega ahí, se va el agua en todo el pueblo”, es la línea que sale del acueducto DIM, que es tubería poliuretano de alta densidad, proclive a que tenga daños muy serios por calor, presión, temperatura y el tiempo de uso.
“Es punto de latente falla crítica”, subraya el experimentado ingeniero, fijando que es el mismo tipo de material del yesoducto de Fertinal, del que todo mundo ha escuchado, ocasiona el borbollón de la muerte, “es lo que puede pasar en el sistema de agua”.
Dejando de lado los puntos ciegos, como llama a la red que a cada rato colapsa debido a su deterioro por uso, –caso avenidas Melchor Ocampo y Rector Hidalgo– dice que ahora deberían estarse atendiendo para evitar colapso en el sistema, los TRs.
Los tanques reguladores (TR), alerta, son gran peligro, y el caso del que está ubicado en las 600 Casas, es ejemplo, “le sale el agua por la parte de abajo del tanque, pero en las mismas anda el TR1, que se halla por Catedral”.
Porque no se han hecho las cosas como debe, el sistema está agarrado con ganchitos, Dios guarde la hora, dijeran los católicos, comenta.
“Y el tratamiento de las aguas residuales, debajo de lo que merecemos, al cabo que aguantan vaciado de aguas negras el río Balsas y los esteros”.
Ante ese catastrófico panorama, cuál sería la solución, se le interroga a García Arroyo, quien recuerda que desde los años 90s, cuando la planta potabilizadora perdió su capacidad y dejó la normatividad, se empezó a hablar de que era de largo alcance bajar agua por gravedad desde la presa.
El proyecto que solucionaría problemática por 40 años, debe adecuarse a los requerimientos actuales, garantizar el servicio y la calidad, darle finalmente a la ciudad el suministro permanente y con la calidad que necesita.
Un proyecto así, incluso garantizaría agua a algunas tenencias, con lo que se evitarían pozos por todos lados, como en Las Guacamayas, que empiezan a no garantizar ni calidad ni abasto a esa tenencia. Lo malo, cierra el entrevistado, es que las autoridades no tienen ni miras ni compromiso de mejorar el servicio que están obligados a prestar.
“Lleva muchos años sin avance, no mejora y creo que si no ponemos un hasta aquí con nueva visión, el riesgo de quedar sin agua paradójicamente en una zona con mucha agua, es cada vez más posible”.


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