Morelia Michoacán.- En el marco de su Reunión Anual 2024, los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Morelia, conformada por las diócesis de Apatzingán, Lázaro Cárdenas, Tacámbaro, Zamora y Morelia, convocaron a un par de celebraciones eucarísticas, con la intención de unir sus voces en una llamada urgente de paz, ante la creciente ola de violencia que tristemente lacera a nuestro estado de Michoacán.
Se celebró la Eucaristía en la Catedral de Apatzingán, uno de los principales epicentros de violencia en el estado. Al día siguiente, la cita fue en la Plaza de la Paz de Morelia, para celebrar una “misa callejera” por la Paz, a la cual asistieron obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas, feligreses, autoridades civiles, líderes representantes de diferentes confesiones religiosas, así como víctimas en recuperación atendidos por los “Centros de escucha” que la Iglesia michoacana ha puesto en marcha.
En ambas celebraciones, demandaron que todos contribuyamos con diálogo franco y acciones concretas para que podamos vivir en paz y justicia en Michoacán y tuvieron invitación respecto a las elecciones a hacer participación ciudadana.
Hicieron ver cómo los homicidios y la incidencia delictiva brotan por todas partes: tan solo de 10 municipios que conforman la Diócesis de Apatzingán, cinco de ellos padecen el desplazamiento permanente de sus habitantes debido a la inseguridad generada por grupos delictivos que operan sin control, lo que genera pobreza, marginación y desigualdad social.
“La inseguridad y violencia siguen amenazando a Michoacán y al país entero, no importa a donde quieran migrar, por ello la necesidad urgente de actuar”, expusieron.
Hoy hablamos, dicen los obispos, en nombre de aquellos que han sufrido violaciones a sus derechos, de aquellos que deben explicarles a sus hijos que no pueden salir de sus hogares; que se ocultan debajo de sus camas, mientras escuchan durante horas balaceras que parecen interminables por enfrentamientos de grupos criminales que se sienten impunes.
“Aunque desde otros reflectores se hable de un país seguro, es necesario señalar que la paz no puede reducirse al simple equilibrio entre la fuerza y el miedo. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle una vida digna y de bienestar”, añadieron.
La participación ciudadana no puede quedarse atrás, estamos obligados a intervenir en la toma de decisiones sobre nuestras comunidades y en el país. Las soluciones no son fáciles, pero tampoco imposibles. Podemos mejorar nuestro ambiente social si aprendemos a despertar el interés de todos y generamos modos de participación ciudadana más sencillos y eficaces.
“No venderás tu voto”
Respecto al próximo proceso electoral del 2 de junio, los obispos de Michoacán plantearon varias líneas de reflexión para la participación ciudadana, que posibilite el bien común y ayude a reconstruir el tejido social.
Recomendaron conocer a los candidatos, elegir la mejor propuesta y emitir el voto con libertad y responsabilidad: “elijamos a quien represente el mayor bien para México; no elijamos el mal menor, sino el bien mayor y salgamos a votar”.
“Vender el voto es corrupción y complicidad, además que constituye un delito electoral y una falta de ética”. Añadieron que la participación ciudadana es un derecho y un deber de todo creyente que va más allá de emitir un voto. Este voto debe ser sostenido con nuestro compromiso cívico, presentando oportunamente a los candidatos la agenda de necesidades de nuestros pueblos y, una vez electos, no dejar solos a los funcionarios públicos, sino ayudarlos y exigirles que cumplan con los compromisos asumidos, interviniendo en la toma de decisiones respecto al manejo de los recursos y las acciones que tienen impacto en el bien común.
La construcción de la paz y justicia se lograrán solo a partir de nuestra participación conjunta, sin rencores, y con el interés genuino de dar soluciones para todos.
Vender el voto es corrupción y complicidad: Obispos


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