Por Francisco Rivera Cruz
Lázaro Cárdenas, Michoacán.- El activista ambiental Patricio Ernesto León, afirma que de la sociopatía, que es no distinguir entre el bien y el mal, estamos pasando a sociópatas ambientales, en cuyo trastorno no reparamos en el daño que realizamos al planeta con un consumo que genera millones de toneladas de basura cada día, muchas de plástico y otros productos altamente contaminantes.
Caímos en una sociopatía ambiental porque no tenemos la menor empatía con la naturaleza, adoptamos un comportamiento irresponsable y manipulador para explotar los recursos naturales y un egocentrismo y narcisismo con respecto a la flora y fauna.
Junto, asumimos una grave negligencia en el cuidado de los ecosistemas, dificultades para respetar ríos, lagos y bosques, además de una indolencia e indiferencia hacia la crisis climática, donde en caso de reconocer la situación, se culpa a otros y se espera que otros aporten soluciones.
El promotor de acciones de separación y reaprovechamiento, de huertos familiares y compostaje con exitosos resultados en poblaciones de Guerrero, señala que el actual modelo consumista ideado para remontar la economía tras la primera guerra mundial, se basa en un patrón de alta producción y de consumo en masa, que adoctrinó en la explotación de los recursos naturales, aplicado estrategias que asocien el consumo con el éxito y la satisfacción de deseos.
Pato Azulita, como es ampliamente conocido el activista ambiental, ejemplifica las condiciones de “pobreza y necesidad” con imágenes de desertificación y sequía, con las que de inmediato se imagina uno a los lagos michoacanos y la situación que enfrentan; en lo que ve a “ignorancia y manipulación”, se apoya con imágenes que parecieran el basurero de San Juan Bosco y algunos grandes vertederos de aguas negras de lo que pudiera ser el Río Balsas.
Mientras que en “avaricia y codicia”, pone imágenes de vehículos con grandes cargas de madera, que inevitablemente lleva a pensar en la destrucción de bosques para dar lugar a plantaciones de aguacate.
Señala que el adoctrinamiento, alineación, enajenación, estupefacción y consumismo, no serían problemas, si nuestro consumo desmedido y sin valores no estuviera contaminando el mundo de manera severa y que debiera detenernos a pensarlo, pero por desgracia eso no ocurre.


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