Arribazones de tortugas marinas y su protección permite turismo ecológico

Por Francisco Rivera Cruz

Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Aunque son Ixtapilla y Colola los principales escenarios de arribazón masiva de la tortuga marina, también ocurre en toda la Costa de Michoacán, donde operan 25 campamentos de preservación y donde se tiene además playones bajo cuidado comunitario y las hembras desovan libremente.

La Comisión de Pesca (Compesca) del gobierno de Michoacán, señaló que las lluvias intensas han facilitado que se adelanten los arribos masivos y el fenómeno fructifica en turismo ecológico.

“En la idea de fomentar el turismo responsable en la región costa, se ha establecido coordinación estrecha con los campamentos tortugueros comunitarios, autoridades locales y ambientales”.

El propósito es garantizar la protección de las especies en peligro que prefieren estas playas para anidar, como también de la cadena de la biodiversidad existente, señala Compesca, que informó que el periodo actual puede ser igual de productivo al 2024-2025, en el que regresaron al mar 5 millones de crías.

En Lázaro Cárdenas existió por décadas una pesquería que empaquetaba carne de tortuga, la cual operó hasta 1986, cuando entró en vigor una norma de protección a las diferentes especies del quelonio marino, y que reportan las crónicas de la época, ese año cerró con la mayor captura hasta entonces.

En el recuento de impactos, la tortuga laúd resultaba la más afectada, tal vez por su gran tamaño y realizar las migraciones más largas; más atrás la especie negra y como prolífica se colocaba la golfina, por eso su población se recuperó de forma más pronta, y es la mejor librada en los más de 50 años de la disposición oficial protectora.

La recuperación de las especies que son emblema de la Costa de Michoacán, se ve frenada por diversos factores, entre ellos el cambio climático, la contaminación, captura o caza, quedar atrapada en artes de pesca y los desarrollos urbanos o turísticos, además de sortear peligrosos depredadores, de cada mil, se calcula que solo una llega a la adultez.

Compesca que refiere a los arribazones como un fenómeno natural que representa una de las expresiones más espectaculares de la biodiversidad en el Pacífico mexicano, al tiempo de hacer recomendaciones para las visitas, en la idea de disfrutar el espectáculo, pero también de que se preserve este patrimonio natural de Michoacán.

En la playa de Colola se registra principalmente la llegada de la tortuga negra, mientras que en Ixtapilla la protagonista es la tortuga golfina, ambas especies cada año regresan a estas costas para depositar entre 80 y 120 huevos.

Si se trata de playas de anidación natural, se dejan en el sitio, pero si hay factores de depredación o riesgo que el mar haga dispersión, se llevan dichos huevos a nidos adecuados donde al cabo de 45 días de eclosión nacen las crías, y esta labor hacen 650 voluntarios.

“Invitamos a la población a vivir este espectáculo natural con respeto y responsabilidad. Las playas michoacanas son un tesoro ecológico y es compromiso de todos cuidarlas”, expresó Ramón Hernández Orozco, titular de la Compesca.

Recomendó a los visitantes acudir a los campamentos tortugueros para recibir orientación adecuada, ya que es fundamental no interrumpir el desove, no tocar a las tortugas ni obstruir su camino hacia la playa, además de evitar el uso de lámparas o flashes.

La actual temporada concluirá en abril de 2026, porque entre noviembre y marzo es cuando arriba la especie laúd. Las otras dos, negra y golfina, generalmente hacen presencia a la par de las lluvias.

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