Lázaro Cárdenas rehén de políticos

Por Francisco Rivera Cruz

Según un comunicado del gobierno estatal, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla inauguró el acceso al Boulevard Costero en Lázaro Cárdenas, obra ejecutada por el Sistema Portuario Nacional (Asipona), y la mirada no se pone en que sea una obra que no se abre al servicio porque está en uso desde hace tiempo, tampoco en que ahora sirva para la imagen, sino ver quiénes posan para esa foto.

Tampoco se trata de decir que una obra ajena sirva para darse un baño de pueblo o que se explique qué se hace en una obra en la que no participó con un peso la administración estatal.

En la foto, aunque hay muchos personajes, no los que deberían ser anfitriones. Es tanto como cuando una autoridad se metió con todo y patrullas y aplaudidores –a los que prefiere llamar empleados– al interior de una productora de acero para colocar sellos de clausura, diciendo “soy la ley”.

Las lecturas dejan ver una ruptura por intereses políticos, y el asunto no queda ahí, pasará la factura a la sociedad lazarocardenense que creyó en quienes ofrecieron ser diferentes.

Algunos ante las experiencias de un gobernador peleado con el presidente de la república o una alcaldesa que dijo la niñería de que no le contestaba el teléfono al gobernador porque no sabía su número, creyeron que el rumbo sería otro con gente del mismo color político, y pues todavía no se recuperan del frentazo.

El 18 de diciembre de 2019, en un lugar del recinto portuario, se dio banderazo a una obra que en inversión rondaría los 500 millones de pesos y generaría unos mil empleos, además de que representaría seguridad y modernidad. Era el distribuidor vial para el que la foto fue con el diputado local Alfredo Ramírez Bedolla, la alcaldesa Ma. Itzé Camacho y el director de la entonces Apilac, hoy Asipona, Raúl Antonio Correa Arenas.

Publicada la nota de aquella develación de una placa sobre la obra, un funcionario estatal susurró “No tiene buen puerto ese distribuidor”, y quise interpretar como que el burócrata estaba “respirando por la herida” ya que no habían invitado al gobernador Silvano Aureoles al acto.

Y ni tenían porqué siendo una obra que pagará el gobierno federal a través del puerto y con ingresos de éste último, se comentó en esa fecha, pero entonces qué hacían otros que tampoco participarían económicamente. La historia es de todos conocida, la obra nunca se realizó y los dos políticos reunidos en la foto aunque en el mismo partido, hoy caminan en trincheras políticas distintas, trabajando sus proyectos personales y cada cual deseando la muerte política del otro.

Respecto a la foto de Bedolla en esta vez pisando la obra vial en que Asipona invirtió 293 millones de pesos para construcción de 3.2 kilómetros de vialidad de concreto hidráulico y un paso elevado de más de 300 metros, hay lecturas.

Una de ellas es del veterano periodista Carlos Casillas: “Estamos jodido. Los intereses de grupo de nuestros políticos mantienen cortadas las aspiraciones de la gente del rancho. Ese rompimiento limita gestiones para desarrollo, principalmente social”.

Eso sí, el comunicado oficial dicta una lista de los asistentes, que sin mencionarlos a todos, no incluye a Manuel al alcalde municipal o a Ma. Itzé la diputada local. Y sí a Gladyz Butanda Macías, secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, incluso como declarante.

Otros, Claudio Méndez Fernández, secretario de Desarrollo Económico; Julio César Cortés Velázquez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial CCEEM Lázaro Cárdenas; José Alberto Varela Onofre, presidente de la Asociación de Transportistas de Carga Federal de Lázaro Cárdenas ATLAC; Aaron Campos Alvarado, presidente Canaco, y los diputados Nalleli Pedraza y Juan Pablo Celis Silva.

En declaraciones pueden decir las linduras que se les venga en gana. “Lo único cierto es que mantienen secuestrado el desarrollo del pueblo con sus interese políticos no institucionales”, también señaló Casillas.

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