Un color partidista borra la historia y los símbolos de Lázaro Cárdenas

Por Francisco Rivera Cruz

Las fronteras entre el patrimonio institucional y la propaganda partidista se han vuelto a desdibujar en Lázaro Cárdenas. Lo que nació como un esfuerzo ciudadano y empresarial por dotar de identidad turística, portuaria e histórica al municipio a través de las icónicas letras “LZC”, hoy enfrenta un proceso de apropiación política.

Al igual que ocurrió con el edificio del Ayuntamiento y el logotipo institucional, las letras referenciales LZC han abandonado su diversidad cromática original para teñirse uniformemente de guinda, el color del partido en el gobierno.

El borrón institucional: Una práctica recurrente

Este cambio visual no es un hecho aislado. La pérdida de los colores institucionales comenzó con el propio Palacio Municipal, que dejó atrás el verde y blanco que históricamente lo venía identificando para alinearse a la identidad gráfica del partido oficialista.

Activistas y sectores locales advierten que esta “guindatización” de los espacios públicos es un intento de normalizar la presencia del partido en la vida cotidiana de los ciudadanos, utilizando recursos públicos para fines de posicionamiento político indirecto. Aunque existen propuestas y exigencias locales para que se respeten por ley los colores institucionales y neutrales, la realidad en las calles avanza en sentido contrario.

​LZC: Diez años de historia sepultados por un color

La gravedad de la intervención a las letras “LZC” radica en la riqueza del diseño que se está ocultando. Cumplida una década de su creación, este elemento gráfico –diseñado originalmente por la abogada Kenia Segura López, reconocimiento avalado por el Consejo Coordinador Empresarial– funciona como una radiografía de la región:

​La “L” de la tierra y el sustento: Sus formas rinden tributo a las palmeras de coco y a la ancestral palma de cayaco, bases del sustento económico previo a la industrialización y pilares de la gastronomía local.

​La “Z” de la biodiversidad: Un recordatorio del santuario natural en el que se albergan las tortugas Golfina, Negra y Laúd, además de la riqueza de los manglares regionales.

​La “C” del motor industrial: El reflejo de la evolución del puerto, desde su origen siderúrgico hasta convertirse en un nodo comercial global operado por firmas como ArcelorMittal o CPKC.

El peligro de la apropiación: Una marca libre, hoy cautiva

El diseño original de la marca “LZC” fue concebido bajo una premisa fundamental: la libertad. Se planeó como una herramienta de uso común, sin restricciones legales, para que los sectores turístico, portuario y social se apropiaran de ella con orgullo.

​Sin embargo, al homogeneizarlas bajo un solo color partidista, se envía un mensaje de exclusión: la ciudad ya no pertenece a su biodiversidad o a su historia industrial, sino a la administración en turno.

Nunca fue tema partidista sino turístico: Kenia Segura

Kenia Segura quien encabezó el equipo y los esfuerzos una década atrás por crear las letras de identidad, deseó que se trate de un plan “de impermeabilibización o algo así”, y se vuelva a los colores tradicionales porque sería lamentable querer reescribir bajo tema político.

“Difícil tratar de borrar una identidad de diez años, veo complejo sobreescribirlo; nuca fue tema partidista sino turístico”, señala cuando se le consulta en el tema.

Quienes reflexionaron en el cambio mientras nos veían levantar fotos en sitio, fueron coincidentes: ¿Cuánto costó pintar un edificio y unas letras?¿No hay prioridades más urgentes en el municipio que cambiar la pintura para que combine con el partido en el poder?

La mejor opinión la tienen los ciudadanos.

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