Tareas antirrábicas en LC se convierten en premios y reconocimientos

Por Francisco Rivera Cruz

​Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Una respuesta ejemplar ante la adversidad colocó a la Jurisdicción Sanitaria de Lázaro Cárdenas y a la región de la costa michoacana en la mira de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cosechando dos reconocimientos nacionales e internacionales tras un riguroso trabajo de reingeniería en la atención médica y prevención antirrábica.

Todo comenzó a gestarse tras un trágico suceso: el deceso de un niño de 13 años, originario de una comunidad serrana de Aquila –localizada a hora y media de Huahua–, quien fue mordido por un murciélago el 1 de marzo de 2024. Debido a que acudió a los servicios médicos un mes después, la enfermedad avanzó y el menor falleció el 8 de abril de ese año.

​El caso sacudió al sector salud apenas una semana después de la llegada del doctor Erick Iván López Gaona como jefe de la Jurisdicción Sanitaria. Lejos de optar por el silencio, la instrucción fue clara y contundente: no ocultar la información y utilizarla como herramienta pedagógica para concientizar a la población sobre medidas preventivas.

​Para el doctor José Solano, coordinador médico de Vectores y Zoonosis, quien encabezó las acciones de vacunación, enfrentar un caso real supuso un profundo impacto. Durante su formación académica, la rabia se estudiaba como una enfermedad erradicada en la práctica; de pronto, la realidad exigía una respuesta inmediata y masiva.

Se desató un intenso despliegue operativo que incluyó planes masivos de vacunación antirrábica canina y felina, jornadas de orientación, informes detallados y una intensa capacitación transversal. Las instrucciones llegaron a todas las áreas e instituciones, abarcando escuelas de todos los niveles y compañeros de salud del IMSS, ISSSTE y la Marina, replicando el conocimiento no solo en Lázaro Cárdenas, sino en los municipios vecinos. Cada hallazgo o variación clínica se documentaba minuciosamente, integrando un robusto expediente.

​El Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (Cenaprece) puso especial atención en el trabajo jurisdiccional al constatar la implementación de un nuevo esquema de atención antirrábica: un enfoque anticipatorio a la agresión combinado con la aplicación de inmunoglobulina. Hasta entonces, este esquema de alta especialidad solo se había aplicado en Perú y Brasil, lo que atrajo la mirada de la OPS, cuyos expertos se desplazaron directamente a la zona serrana de Aquila para verificar el trabajo de campo junto a personal de enfermería altamente capacitado.

​La escalada del proyecto siguió una ruta institucional impecable: de Vectores Michoacán pasó al Cenaprece, de ahí a la OPS y finalmente a la OMS.

Todavía, el trabajo presentado en noviembre durante un Congreso Médico en Morelia, Michoacán derivó en reconocimientos a nivel estatal y nacional, al demostrar que era posible modificar los manuales, guías y normas oficiales vigentes en el protocolo de atención al paciente.

​El proyecto escaló al terreno de la investigación científica cuando la doctora Alma Deyanira Aguilera Acosta, especialista en rabia e invitada a un congreso en Lázaro Cárdenas, articuló los datos recabados en un sólido protocolo. Con esta investigación se acudió al foro internacional en Perú con el proyecto “Entrenamiento técnico académico al personal de salud en formación de una red de capacitadores de rabia en Lázaro Cárdenas, Michoacán como respuesta a un caso de rabia humana”, obteniendo el primer lugar en dicho evento internacional, consolidando así el segundo gran logro de este esfuerzo colectivo.

​Impacto y resultados tangibles, empezaron con optimización de recursos. Se logró disminuir el gasto en medicamentos mediante la capacitación preventiva focalizada, operando sin grandes presupuestos ni maquinaria, sino apostando por la preparación del personal y la educación comunitaria.

La zona vivió una valiosa reducción de agresiones, toda vez que los altos índices de mordeduras de animales reportadas tuvieron una baja sensible. Entre 2020 y 2024 se contabilizaron 895 casos solo en Aquila, 286 en el último año.

Se alcanzó una cobertura de vacunación del 100% en mascotas, replicando el éxito operativo no solo en Aquila, sino también en Coahuayana, Arteaga y Lázaro Cárdenas.

​La tragedia ocurrida en la sierra michoacana se convirtió así en un parteaguas técnico y científico que hoy rediseña los estándares de salud pública y en este mes de septiembre se verán modificadas los protocolos de atención a la rabia.

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