Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Está de nueva cuenta en México avión cazahuracanes para sensibilizar a la población ante la próxima temporada de ciclones tropicales. Esta vez fue recibido en el puerto de Veracruz.
Cada año, visita México con el objetivo de promover actividades de difusión para la protección de la población antes, durante y después de la temporada de ciclones tropicales.
Hasta ahora ha estado en todas las entidades con litoral –mar– tanto del Golfo de México como del Océano Pacífico. Con la de este año 18 regiones, para ser exactos, exceptuando Michoacán.
Forma parte del programa de colaboración conjunta entre la Comisión Nacional del Agua y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de América a través del Centro Nacional de Huracanes.
Los aviones cazahuracanes son aeronaves del tipo WC-130J Hércules, que pertenecen al 53° Escuadrón de Reconocimiento Meteorológico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América, y desde 1944 su misión es volar al interior de tormentas tropicales y huracanes.
Al ingresar al ojo de los ciclones tropicales recolectan información de sus bandas nubosas que permitirán, en tierra, calcular con mayor precisión su ubicación exacta, su posible trayectoria y la velocidad de sus vientos.
Para que un avión de este tipo vuele al interior de un ciclón, el meteoro debe representar amenaza real, es decir, que los modelos numéricos en tierra indiquen un inminente impacto o bien que sus bandas nubosas incrementen su fuerza intempestivamente y no de forma gradual, como debería suceder.
Para ingresar al ciclón, el piloto del cazahuracanes debe acompañar el movimiento de rotación del huracán, pero al revés, es decir, girar en el sentido de las manecillas del reloj cuando se trata de ciclones tropicales en el hemisferio Norte.
Ya en el ojo del huracán, el avión lanza sondas con sensores integrados que al penetrar sus bandas nubosas, van midiendo la velocidad y dirección del viento, la presión atmosférica, la humedad y la temperatura.
Los principales registros que debe obtener dicho avión, en orden de prioridad, son: la posición geográfica del centro del vórtice; el centro de la superficie, si se conoce; la presión en el centro al nivel del mar; la altura mínima a 700 hectopascales (hPa), si se dispone; datos sobre el perfil de vientos en la superficie y al nivel del vuelo; la temperatura al nivel de vuelo y de la superficie del mar; la temperatura del punto de rocío al nivel del vuelo, y la altura de la pared del ojo.
Estas lecturas son enviadas a los sensores del avión en su fuselaje, y éste, a su vez, las manda al instante vía satélite al Centro Nacional de Huracanes, que se encarga de alimentar los sistemas numéricos para elaborar los modelos de intensidad y trayectoria del fenómeno natural.
Con los datos obtenidos del avión cazahuracanes, los pronósticos sobre la posible trayectoria de los huracanes y su probable zona de impacto en tierra son más certeros, ya que se mejoran hasta en un 30%.
Una vez decodificada esta información y con una correcta interpretación de los modelos numéricos, se pueden realizar planes de prevención y emitir alertas tempranas para salvaguardar la vida de los personas.
La nave cazahuracanes, dotada de muchos instrumentos meteorológicos, es un Hércules WC-130J mide 29.3 metros (m) de largo, 11.9 m de alto y tienen una envergadura de 39.7 m.
Para volar cuentan con cuatro turbohélices Roll Royce AE 2100d3, de 4 mil 700 caballos de fuerza cada uno, y cuatro hélices 6 X Dowty R391. La máxima velocidad que alcanza en el aire es 670 km/h (mach 0.59).
La tripulación se conforma de cinco personas: piloto, copiloto, navegante, personal de reconocimiento aéreo y el oficial meteorológico.


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