Noé Segura / Opinión
“Nuestro partido no es un solo hombre, El PRI somos todos”, reza uno de los logos del partido tricolor.
El dirigente del mismo en Lázaro Cárdenas prefiere la frase de “El partido de México”, y la realidad es caprichosa, el instituto está saqueado y vacío, frente a su mayor reto, que empieza por tener dirigente sin serlo o por lo menos llanamente ninguneado.
Ramón Segura, quien hace soliloquio en el cascarón priista, no sabe si trabaja para el partido que le dio la oportunidad de dirigir o para el grupo al que pertenece y dirige Jesús Reyna, quien está llevando pláticas con Movimiento Ciudadano para mantener privilegios políticos en Michoacán.
El partido “heredero de la revolución”, no sabe si va o viene. Un abogado dirigiéndolo ya era arriesgado, porque los pleitos ganados en su profesión se convierten en enemigos para lo que debiera ser una fuerza política.
Si bien el PRI se relame los bigotes porque a nivel Michoacán en la pasada elección fue la segunda fuerza política en el estado por sí solo, es decir sin alianzas, y eso le da posibilidad de encabezar la coalición estatal con PRD y PAN, la cosa es otra en Puerto Lázaro Cárdenas.
El PRI por sí mismo ganó en 2018 un total de 21 ayuntamientos y Morena sólo uno, por cierto, el de Lázaro Cárdenas. Haber descendido al quinto lugar, incluso después que los candidatos independientes, retrataría lo mal que le fue al PRI, que tuvo un gobierno municipal desastroso y un proceso viciado por la imposición, o sea normal en los partidos.
Pero ahí no para todo. La huida priista siguió. Unos salieron resentidos porque no los invitaron al banquete pasado, donde se indigestaron Carrillo y Godoy, quienes todavía dejaron minado el terreno al sembrar la regiduría de Lupe Chan. Otros del tricolor salieron por el gusto de ver la casa vacía.
Los que aprendieron a negociar políticamente y con las formas de cuando eran partido único, se agrupan y quieren mandar un candidato por la vía independiente, que tienen la misma posibilidad de ganar, de que el 28 de diciembre próximo resuciten los dinosaurios.
Ahí está el PRI, como todas fuerzas políticas, con un discurso que en nada se parece al de sus actuaciones. Así se anima a sentarse a la mesa a negociar una alianza con el PRD y Acción Nacional.
Ha de decir que si en las pasadas elecciones los panistas sacaron la mayor productividad, tener regidor y mantenerse vivos, por qué ellos no podrían obtener una mesada parecida.
Lo malo es que no todos compran espejitos.
Lo bueno es que el jefe del grupo, Chucho Reyna, no quiere salir de la casa de MC y ese partido está considerado en la alianza con perredistas, panistas y priistas.
El ex gobernador interino está jugando en dos canchas, como lo hace todo buen político que se precie de serlo.


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