¿La pandemia contribuyó a la recuperación de la tortuga?

Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Cada 16 de junio se celebra el Día Mundial de las Tortugas Marinas, uno de los animales más amenazados del planeta; son reptiles que han habitado la Tierra los últimos 100 millones de años y son fundamentales para mantener el equilibrio ecológico, ya que comen pastos marinos y ayudan a conservarlos saludables, así como de los arrecifes de coral y las poblaciones de especies con valor comercial y alimentario, como el camarón, la langosta y el atún.
 
Según los especialistas, las playas también se benefician de la existencia de estos reptiles acuáticos, la arena no retiene los nutrientes de manera efectiva, por lo que los huevos que no eclosionan y las cáscaras de las tortugas que sí nacen, permiten que la vegetación playera sobreviva.
 
A la costa michoacana año con año arriban miles de tortugas marinas de cuatro de las ocho especies que hay en el mundo: Laúd, Negra, Golfina y Carey, las cuales llegan para alimentarse, desovar y depositar sus huevos que se sumarán a estos quelonios como nuevos ejemplares, con el cuidado y protección que brindan grupos de ciudadanos dedicados a esta noble labor.
 
La tortuga Carey, solo llega a las playas michoacanas para alimentarse; aunque no desova, representa todo un espectáculo observarla y una responsabilidad el cuidarla para que continúe su migración en tierras michoacanas.

Los principales santuarios de estos animales ancestrales son las playas de Colola, Maruata, Mexiquillo y Caleta de Campos. Octubre, es cuando más tortugas llegan y en ese mes, Playa Azul celebra desde hace más de dos décadas un festival con toque ecológico en el que el centro de acciones es la tortuga marina.
 
Cada temporada, voluntarios y personal de los santuarios autorizados, así como autoridades estatales y federales, patrullan las playas, cuidan el desove y recogen los huevos para resembrar en nidos artificiales en campamentos tortugueros localizados a lo largo de los tres municipios costeros: Coahuayana, Aquila y Lázaro Cárdenas.
 
De las tres especies de tortugas que desovan en las costas michoacanas, la Negra, se encuentra en peligro de extinción debido precisamente a lo restringido del área donde se reproduce y de las cuales se liberan hasta 1.5 millones de crías al mar.
 
El sector ambiental estatal encabezado por la Secretaría de Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Territorial, a través de la Comisión de Pesca, ha trabajado para la protección y conservación de las especies de tortugas marinas que arriban a las playas michoacanas, desde el 2007.
 
A lo largo de 13 años, se ha contribuido a la conservación de las 3 importantes especies de tortuga marina, con un promedio de poco más de un millón de crías liberadas por año.
 
En 2020 se registró un importante incremento de alrededor de un 20% en la arribazón de tortuga Negra y Laúd, debido a la pandemia por el Covid-19. Sin embargo, por la misma situación sanitaria, los campamentos tortugueros no pudieron registrar toda la producción de crías de tortuga marina y no se ve reflejado en la contabilización.
 
El regreso año con año a la costa michoacana, constituye uno de los fenómenos naturales más significativos, que nos recuerda la importancia de las tortugas marinas en la naturaleza, por lo cual su preservación es fundamental.

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