Aguas negras, contaminación olorosa que no se quiere ver

Lázaro Cárdenas, Michoacán.- En julio de 2019, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), emitía criterios de contaminación en el Río Balsas en las cercanías a las empresas portuarias, como Fertinal, donde sin embargo, la fuente de origen no eran las fábricas sino las plantas de tratamiento de aguas residuales que no trabajaban. La exposición terminaba con exhorto al gobierno municipal de atender el tema para sanear los cuerpos de agua.

A tres años de aquella invitación –en el marco de un reclamo del sector pesquero que advertía alta contaminación–, el gobierno municipal, ocupado hoy como entonces por Ma. Itzé Camacho, continúa sin hacer nada, como consta en un recorrido que un grupo de ecologistas y colonos realizó por las plantas de tratamiento inoperantes, con el acompañamiento de este medio de comunicación.

El recorrido inició en Las Guacamayas, donde se encontró “un bonito cascarón”, como llamaron a los módulos y áreas operativas que lo fueron de la planta, debidamente impermeabilizados y pintados, pero donde apenas los tanques y depósitos están en pie. Se han robado tubos y equipos pesados que fueron la red y sistema. Para el hurto fue necesario meter y usar equipo mecánico e hidráulico.

A la mitad del Arroyo del Barco, frente a la colonia Emiliano Zapata, hay una enorme fuga de aguas negras, que del arroyo va al río Balsas, unos 100 metros antes de la planta que está en abandono, donde su cárcamo recibe miles de metros cúbicos por segundo, pero como llegan pasan al arroyo ya mencionado, poco antes del puente del libramiento de Las Guacamayas.

Aunque expresiones como “cuánta ineptitud y negligencia criminal vemos aquí”, se escucharon de quienes tomaron parte del recorrido, habían dejado en claro desde la invitación, que se trataba de levantar evidencias para analizar “cómo, con quién y cuándo proceder lo más pronto”.

Pestilencia desprendida de las aguas residuales dominaba el ambiente en la zona, pero los sitios que siguieron, entre ellos el canal que de la avenida Noyola que pasa por el Hospital General y termina en el Río Balsas, además del canal que cruza desde el parque Jesús Romero el libramiento y terminan en esteros.

Incluso, en la zona donde se depositan las aguas sucias del canal de Noyola, dentro del Río Balsas, se encontró a un grupo de personas pescando mojarras para consumo humano, reconocieron.

Se tomaron imágenes también del canal que recoge las aguas negras de los nuevos fraccionamientos de la avenida Taricuri, que corre paralelo al libramiento y ferroducto de la acerera ArcelorMital, y termina entre lodazales que dan al estero El Caimán, sitio con declaratoria de Sitio Ramsar, que lo supone bajo protección.

A unos metros, otro foco de contaminación que termina en el mismo estero, es un canal que recoge los drenajes de las colonias Melchor Ocampo y Ampliación Melchor Ocampo, que incluso pasa por medio de viviendas donde dicen ya se acostumbraron “al olorcillo” que dispersa el aire “y se limpia algo cuando llueve”.

En otro punto, se encontró el lugar de descargas de las colonias Libertad, 5 de Mayo, Flor de Abril, Ampliación 5 de Mayo, Ricardo Flores Magón, y otras de Las Guacamayas, en lo que representa el nacimiento del canal que descarga en los Puentes Cuates, dentro del río.

Al final del recorrido, se habían visitado nueve diferentes puntos donde se vierten desechos a los espejos de agua, arroyos y el propio río Balsas, y las interrogantes escuchadas fueron ¿De qué grado será la contaminación del rastro municipal?, y ¿Cuánta agua estará tirando el Capalac directamente al río y los esteros?

Hace tres años los pescadores denunciaban que el río Balsas “era caca y mal olor”, hoy así ocurre también entre colonias y lugares cercanos al estero El Caimán, colonias junto al Arroyo del Barco y a canales como el Noyola.

El grupo al que acompañamos en el recorrido ofreció pronto informar qué instancias tomará para asegurar el derecho a un ambiente sano y que deje de estar amenazada la salud pública por no tratar las aguas negras, lo que ocurre, a pesar que en el recibo de “agua potable” se hace un cobro para saneamiento.

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