Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Este 2 de noviembre, en el marco del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, las organizaciones Propuesta Cívica y Reporteros Sin Fronteras presentan ante la ONU denuncia por la desaparición en Michoacán de los compañeros periodistas Ramón Ángeles y Mauricio Estrada.
México es uno de los países del mundo más peligrosos para el ejercicio del periodismo. Poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas es apremiante para garantizar la libertad de expresión y el acceso a la información de la sociedad.
Noticias ONU visitó seis estados del país que están identificados como algunos de los sitios de más riesgo y más afectados por la violencia contra periodistas y escuchamos a media docena de periodistas sobre cómo enfrentan esta situación.
Uno de esos estados visitados es Michoacán por el riesgo y suerte que pasan los periodistas. De las seis voces que hablaron de la situación en el gremio de la comunicación, está Patricia Monreal Vázquez, con 26 años de quehacer periodístico y ahora cabeza de un colectivo que defiende a quienes transiten la información, #NiUnoMásMichoacán.
Del año 2000 a la fecha, se han documentado 156 asesinatos de periodistas en México, de ellos 144 son hombres y 12 son mujeres. Al respecto, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha señalado que se trata de un récord doloroso para el país, que lo coloca como uno de los más peligrosos del mundo para los periodistas.
Patricia Monreal / Autocensura
Patricia Monreal es periodista dese 1996. Desde entonces ha desarrollado su trabajo cubriendo temas relacionados con derechos humanos, género, temas electorales y políticos en diversos periódicos y medios digitales. Es coautora del libro “Los Gritos de Morelia, memoria del terrorismo en Michoacán”, publicado en 2011.
De acuerdo con Patricia Monreal, la violencia contra periodistas se ha exacerbado desde 2006 cuando se dieron los primeros casos de desapariciones de periodistas.
“Y esto empezó a inhibir, empezó a silenciar, a generar autocontroles en los medios de comunicación. Tenemos el corte de 14 compañeros asesinados de 2006 a la fecha, seis compañeros desaparecidos. De ese universo, solamente en un caso hubo una persona detenida aquí en Michoacán”.
Ella asegura que esta situación, aunada a las condiciones laborales y la falta de condiciones óptimas para el desarrollo, han afectado la calidad periodística porque se privilegia sobrevivir.
“Sí hay un efecto inhibidor, sobre todo a nivel regional, y se están cerrando medios por las amenazas. Es una situación muy compleja porque involucra a las familias. Por ejemplo, con el asesinato del periodista Salvador Adame, ya lo habían enterrado y todavía el año siguiente su familia fue expulsada de su casa. Ni siquiera la muerte basta”.
Sobre las consecuencias de las agresiones y violencia contra el gremio, Patricia explica el costo que tiene para la sociedad. “Somos el puente para el ejercicio de derechos de la sociedad y en la medida en que callan a los periodistas, la sociedad pierde la posibilidad de ejercer esos derechos, el derecho a la información, a saber, al conocimiento.”


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