Por Francisco Rivera Cruz
Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Tiene mejor servicio el Hospital General de esta ciudad que la Clínica Ricardo Flores Magón del ISSSTE, expresó categórico Enrique Luviano Rivera, gestor del colectivo magisterial lazarocardenense ante el Instituto, quien refiere que “eso solo retrata lo caído que están los servicios médicos” aquí. El detalle está en que la clínica tiene gran presupuesto.
La calidad de la atención en la clínica, refiere, fue para atrás desde que se dividió el servicio en estatal y federal, y como federal se colocó el Hospital de Alta Especialidad del ISSSTE de Atapaneo –Hospital Regional situado en la carretera Morelia-Atapaneo–.
En la división resultó afectada en particular la derechohabiencia de esta región, por estar más alejada y tener que coordinar y solicitar citas, consultas y servicios a Atapaneo.
El servicio aquí en Lázaro Cárdenas es deficiente y obliga a recurrir casi siempre a la medicina particular, porque no hay especialistas, se carece de área de terapia intensiva, en las áreas que laboran no se tiene el cuadro de medicamentos, se queja.
Los pacientes fallecen, a falta de terapia intensiva, que es donde se debe atender a personas lesionadas o con enfermedades que pueden ser mortales. Deberían estabilizarse para enviarse a clínicas como Atapaneo o Uruapan, para operaciones quirúrgicas o recibir los servicios especializados. El movimiento de un paciente sin ser estabilizado es más riesgoso que jugar la ruleta rusa.
Describe cuando habla de especialistas que internista solo hay para el primero de los tres turnos de un día, así que en casi toda una jornada lo que se tiene es atención de urgencias, o sea curaciones y nada más.
La carencia de servicios y especialistas deriva de mala administración porque esta unidad médica tiene ingresos mediante cuotas por los trabajadores del magisterio de amplia zona, además de agentes aduanales, personal de la salud y hasta por la Secretaría de la Marina, aunque tenga esa institución su propia clínica.
Ingresos tiene, se debe al orden que sucedió de una unidad dejarla en un régimen federal y las otras en el estatal, esto hace cinco años aproximadamente, señala y la postura la respalda el profesor Félix Pérez Lobato, quien en carne propia, con el accidente de su hijo Luis, vivió los problemas del servicio del ISSSTE, y confirma la falta de especialistas, desde los más básicos para el servicio.
De Coahuayana hacia Lázaro Cárdenas, de Nueva Italia (Mújica) a este lugar y de Zihuatanejo a este punto, es su área de responsabilidad de la clínica Ricardo Flores Magón, y sin embargo, de Coahuayana se van a atender a Colima, de Nueva Italia a Uruapan y de Zihua a Acapulco, agrega.
Sostiene el exdirigente magisterial que regresar al ISSSTE aquí a segundo nivel, el que tenía, sería solución, porque el edificio donde funcionó la clínica ahí está cerca al Tecnológico de esta ciudad.
Regionalmente, habrá no menos de 3 mil 500 maestros, y el número de cotizantes es como para que se tenga terapia intensiva y todas las especialidades médicas, porque hay especialistas solo que no se les ofrece empleo fijo, una plaza base, “ahí está la dificultad”, expone Pérez Lobato.
Los beneficiarios del ISSSTE en Lázaro Cárdenas, se van a otras ciudades o se tratan con particulares, situación que no se ha puesto ante el Delegado del Instituto en Michoacán, porque de entrada, se ignora de quién es. El único referente y enlace es el subdelegado Dr. Francisco Vargas, señalan ambos.
La dirección del Instituto puede decir que ha puesto los ojos en Lázaro Cárdenas porque hace un tiempo dotó a la clínica local de una ambulancia, “pero dime, para qué sirve sin médicos, sin especialistas”, cuestiona Luviano Rivera.
Ambos coinciden que el mal servicio en parte es porque lo permiten, dado que en su gremio las posturas político-sindicales se ponen por delante y no unen voces ni criterios para demandar, menos para exigir la atención que deberían recibir.


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