Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Incumplimiento de pesos y medidas por el autotransporte, necesidad de que el concesionario cumpla los compromisos morales de reparación y ampliación, que haya puestos de control para operadores, entre otros son necesidad para cambiar el mote de autopista de la muerte en el caso de la carretera Siglo XXI.
Los señaló una mesa de comunicadores donde participaron René Chávez, Carlos Casillas y Francisco Rivera, además de Carlos Nuño, como moderador, quienes coincidieron en que el primero en incumplir es el concesionario, y de ahí en adelante Guardia Nacional que no hace patrullaje y SICT que no monta puestos de revisión a las condiciones de los operadores, entre otros.
El concesionario estaría obligado a brindar mejores servicios que son atención a sanitarios, reducción de tiempos de pago en casetas, reparaciones más agiles, señalamientos, control de tráfico en puntos de reparación, punto para bomberos y ambulancia en la vía para rápidos auxilios en caso de accidentes.
Chávez Cárdenas, Casillas Bedolla y Rivera Cruz también coincidieron en que la importante vía se planeó y construyó en tiempos en que era suficiente para la carga que el puerto originaba, y donde la industria del acero era central usuaria.
Sin embargo, en los 90s, los factores cambiaron, y el comercio mundial dejó de hacerse con el Atlántico y llegar al Golfo de México, para con el surgimiento de los tigres asiáticos, la ruta lógica fuera el Pacífico y se pensara en principio en Manzanillo, y después descubrir que Lázaro Cárdenas tenía posición más privilegiada, profundidad y capacidad de desalojo por el ferrocarril.
Para René Chávez está claro que el gobierno sabe desde hace años que la carretera quedó rebasada, sin embargo, las decisiones políticas impiden que se modernice y adecue, ya que por años se creyó que si eso ocurría se afectaría a Manzanillo, y ahora la apuesta es al sureste y al proyecto transístmico.
Las terminales portuarias se están ampliando, los volúmenes de carga siguen creciendo, se han adquirido nuevas grúas, ¿y la carretera cuándo se amplía?, cuestionó el comunicador.
Para Carlos Casillas mientras no se acabe la opacidad de las autoridades en solicitar que el concesionario haga su parte y la Guardia Nacional patrulle para inhibir a la delincuencia, se modere la velocidad y se asista más oportunamente en los eventuales accidentes, la autopista seguirá siendo caldo de cultivo para un problema serio de seguridad para los usuarios.
Mientras que Francisco Rivera ponderó que la autopista resulta una de las más caras y sin embargo, hay un concesionario desobligado, que solo recibe ingresos de los alrededor de 3 mil unidades de transporte, de los particulares y quienes usan la vía para vacacionar en las playas de Guerrero o Michoacán.
Compartió que en un sondeo, ciudadanos dijeron que si fuera gratuita sería cara la autopista por los riesgos que representa transitarla.


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