Por Francisco Rivera Cruz
Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Ansiedad y depresión han cobardo importancia en la sociedad actual y en los jóvenes en particular, por manejo inadecuado del estrés, alimentación, redes sociales, videojuegos y consumo de sustancias, apuntaron las psicólogas Cintya Muñoz Cabañas e Ivania Madrid Tolentino.
Explicaron que se deben identificar orígenes de la depresión que pueden ser biológicos, sociales, maltrato o consumo de sustancias e incluso alimentarios, además que las redes sociales y videojuegos alteran al ejercer mayor exigencia o necesidad de cubrir un perfil.
Estas generaciones tienen mucha presión social y económica, sobre todo la mujercita, que debe ser bonita, inteligente, independiente y exitosa, observa Muñoz Cabañas.
Hay que revisar la causa de la situación particular, no olvidando que los chicos de estos tiempos están muy metidos en videojuegos, que de infancia a la pubertad presentan cambios cerebrales que se pueden alterar con presiones y estrés.
Muchos minimizan el problema buscando motivos en situaciones como los procesos hormonales, dándose cuanta años después, que sube la presión, se presentan ataques de pánico y ansiedad, convulsión, necesidad de alta ingesta o condición de vigorexia, que es alta atracción al ejercicio.
“Una condición es que los mayores queremos cubrir carencias que tuvimos. A nosotros nos decían es lo que hay o tengo. Ahora los papás compran. Mándame foto o link de lo que quieres. Haciendo consumismo; antes no había fácil acceso a los créditos bancarios, hoy te endeudas por esa felicidad momentánea, porque es para una foto, para demostrar que yo también puedo traer o tener”.
De celular, por ejemplo, los jóvenes quieren traer el último modelo; nosotros lo vivimos desde diferente perspectiva, y a veces contribuimos a esa exigencia y conducta, con un “cómo que tu hijo va en esa escuela, cómo que no trae esto; cómo que no llega en carro”.
Pero además del enfoque psicosocial abordado, que tiene que ver con personalidad, autoconcepto, autorregulación y estima, se debe ver hacia la química cerebral, que se modifica si se tiene un familiar en una situación, y considerar que la alimentación contribuye. Hay ciertos alimentos prohibidos en algunos países por algunos ingredientes, al poder desencadenar trastornos y modificar la conducta.
Y es que, de la niñez a la pubertad, empiezan cambios físicos al igual que mentales; se adquieren aspiraciones y conductas, siendo importante que el chico se conozca y apoye en una red de apoyo familiar y si se presentan detalles, acudir al especialista.
Los menores son poco tolerantes a la frustración: “lo quiero rápido, bien y si no lo tiro”. De verse rebasados los límites, es importante acudir con un profesional, aunque mirar la alimentación y los probióticos, ya que las emociones se generan y repercuten en el estómago.
Hay quienes no comen arroz con verduras, pero sí de sopa instantánea se recetan hasta tres vasos, y se ven irritables porque la digestión está siendo inadecuada, faltan los probióticos que aportan las frutas y verduras.
¿Cómo estar alertas?, si se enfrenta desgano de acuerdo a la edad, un niño quiere jugar, platicar con compañeros y disfrutar lo que hace, lo contrario debe prender las luces de alerta, sobre todo si se aíslan o pasan de extrovertidos a introvertidos, o viceversa.
Recomendaron no ver el acompañamiento de un profesional como un gasto, máxime en casos en que por salud se necesite.
Incluso en el sector público hay servicios profesionales, como el Cecosama de la Secretaría de Salud, aunque hay que esperar cita y lugar, mientras un particular puede abrir atención inmediata o al día siguiente.
Para las psicólogas Ivania y Cintya, cualquier comportamiento inusual debe tomarse como señal de alerta. “No está de más una revisión y un notable acompañamiento de los padres”.
Cerraron exhortando a evitar venenos como el azúcar y gluten. “No es lo mismo el consejo de la comadre, de padre (o pastor), como tampoco del coaching que se vio en internet. Las emociones se liberan a través de técnicas y para eso somos los psicólogos”.


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