Por Francisco Rivera Cruz
Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Se va yendo la “primera generación del periodismo en Lázaro Cárdenas”, exclamó el comunicador René Chávez, ante el deceso del periodista, escritor, ensayista, político y promotor cultural Jacobo Díaz Ortega, ocurrido la tarde del lunes de esta semana, en la ciudad de Morelia.
Estoy reeditando El Macondo mexicano, compartió el luchador social ahora fallecido, cuando en julio pasado escritores locales recibieron a integrantes del Círculo de Escritoras Uruapenses, con quienes intercambiaron ideas y se terminó acordando un estrecho vínculo colaborativo, por el cual creaciones literarias locales serían presentadas en Uruapan y de allá se abrirían espacios en este Puerto.
Jacobo Díaz Ortega, escribió El Macondo Mexicano hace más de una década basado en los conflictos que esta región vivió por gestas sindicales, como el de los obreros de Sicartsa que enfrentaron a las fuerzas federales y estatales en 2006 con un saldo de dos fallecidos y algunos heridos de bala.
Describe la etapa en que esta zona, antes dedicada a la pesca y producción de cayaco, ya industrializada, tuvo recursos para crear las fábricas y atender la parte de urbanización, pero cuyos conflictos se vinieron al pasar las empresas del estado a la iniciativa privada, coincidiendo con el abandono del gobierno federal a esta región. “Esto se convirtió en laboratorio y aquí se ensayaron algunas políticas públicas”, argumentó entonces.
Escribió otros dos libros, el último, El Trapiche, que presentó en noviembre de 2024, en el patio de la Secundaria Jaime Torres Bodet. Refiere en sus líneas la historia de una hacienda oaxaqueña que sobrevicvió al porfiriato, retratando la lucha por la soberanía alimentaria en México.
La pérdida de Díaz Ortega fue lamentada en todos los sectores. Como prueba, el muralista Paco Bataz, expresó: “…se va un grande del arte y la literatura en Lázaro Cárdenas” al tiempo de expresarse triste por la noticia y desear mucha fortaleza para su familia.
El doctor en educación, periodista y escritor Librado Godoy Sánchez anotó “…grandes aventuras políticas, sucesos periodísticos y cuestiones de la amistad. Me invade la tristeza y la desolación. QEPD Jacobo Díaz Ortega, personaje importante de nuestra historia periodística, de la radio, de la literatura y de la cultura local.”
Rememoró el periodista Rafael Rivera que conoció en Zihuatanejo a Jacobo mientras ambos ejercían el periodismo. Un día vino a Lázaro Cárdenas a cubrir un suceso de las empresas paraestatales y en época de poco transporte se vio imposibilitado a regresar y cuando se disponía a rentar un cuarto de hotel, Díaz Ortega le ofreció su casa. Ahí pernoctó y estrecharon amistad.
Incluso fue la ocasión para llegar hasta René Chávez, entonces titular del área de comunicación social de Sicartsa, y ahí nació interés de Rivera Millán por esta zona, a la que en 1994 vino para quedarse, con un diario que hasta la fecha mantiene, ahora en formato digital. “Jacobo tuvo que ver con que llegara y me quedara”, dice en tono un poco melancólico el director de Gente del Balsas.
“Jacobo Díaz deja un importante legado en la historia y cultura de Lázaro Cárdenas, Michoacán, a través de sus crónicas y reportajes que reflejaron la evolución social y económica, desde sus movimientos sociales hasta su transformación en un puerto industrial. Su voz fue una constante que narró y contó de manera incansable esta paulatina transformación”, suscribió el grupo de Encuentros de Amigos Periodistas de las Costas de Michoacán y Guerrero.
La agrupación, con la que se han estrechado lazos de hermandad con la coincidencia de que algunos de los comunicadores “brincaron” de Guerrero a esta zona portuaria michoacana.
“Su desempeño como corresponsal en La Jornada a nivel nacional, así como en medios regionales, además de informativo y reflexivo, también sirvió de inspiración para nuevas generaciones de periodistas. Con sensibilidad, ética y objetividad, construyó reportajes que conectaron con el día a día de las personas y los desafíos de una sociedad en constante cambio”, abundó Miguel Ángel Valdeolivar, del referido grupo de periodistas de Zihuatanejo.
Jacobo Díaz se convirtió en el primer regidor de oposición, luego que en 1983 participó como candidato a alcalde bajo las siglas del Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Por las reglas electorales que se estrenaban, asumió como regidor plurinominal.
Radio Azul, donde Jacobo fue conductor de noticias y musicales, lo recordó con cápsulas en las que se recuperó su voz, donde hace apuntes de la génesis de la hoy ciudad Lázaro Cárdenas, sosteniendo que este lugar es laboratorio para economistas, sociólogos, politólogos y hacedores de cultura. Y que además, esta ciudad se nutrió de muchas culturas no solo del país, sino del mundo, que confluyeron aquí cuando la construcción de la siderúrgica.
“Se fue un gran proletario. Un digno periodista. Un hermano de la lucha obrera, minero-metalúrgica de la sección 271. Se apagó la luz de un digno revolucionario.”, escribió por su parte Francisco Zamudio, un luchador social en esta zona del Bajo Balsas.
Se fue un hombre que hizo periodismo crítico y comunitario. En tres ocasiones los proyectos periodísticos unieron a Jacobo con quien esto escribe, en un primer tiempo al colaborar en su periódico El Debate, luego los espacios de noticias en Radio Azul, y más tarde, cuando en el estatal diario Cambio de Michoacán, fuera jefe inmediato como coordinador de corresponsales.
Este martes 24 de febrero fue incinerado. Sus cenizas serán traídas a Lázaro Cárdenas para una misa durante la próxima semana, ha ofrecido su familia.
Descanse en paz Jacobo Díaz Ortega.


Be the first to comment on "Jacobo Díaz no solo fue periodista crítico, fue revolucionario"