Por Rafael Rivera Millán
Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Una nueva afectación golpea a ArcelorMittal y, una vez más, trabajadores de confianza o no sindicalizados, cuestionan por qué las consecuencias económicas terminan llegando al mismo lugar: el bolsillo del personal de confianza.
Durante la madrugada del sábado 22 de agosto, se reportó un incidente en las instalaciones de HYL de ArcelorMittal, donde, de acuerdo con información compartida por trabajadores, un rayo habría impactado una de las chimeneas, provocando su colapso. A más de 24 horas de ocurrido esta situación, por lo menos este medio de comunicación desconoce la magnitud del daño, y el tiempo en que tardará la inactividad en el área afectada, mientras se realiza la reparación, pues la empresa ha guardado total silencio en torno a ello.
Más allá de determinar las causas y responsabilidades del incidente —algo que corresponderá esclarecer técnicamente a la empresa—, entre el personal consultado sobre este hecho, ya que la empresa no emitió ningún comunicado oficial al respecto, existe preocupación por las consecuencias que este evento podría tener sobre la producción, ya que dijeron, cuando la producción cae, el personal de confianza vuelve a pagar parte de la factura.
De acuerdo con los datos proporcionados a este diario, una parte de los ingresos variables de estos trabajadores depende del bono conocido como VCP, cuyo resultado está relacionado, entre otros factores, con el desempeño y producción de la empresa. Por ello, una afectación productiva no solamente representa toneladas que dejan de fabricarse: eventualmente puede convertirse en dinero que deja de llegar al bolsillo de los trabajadores.
La pregunta que comienza a escucharse nuevamente entre el personal es sencilla: ¿Por qué las consecuencias de situaciones que están completamente fuera del control del trabajador, terminan afectando su remuneración?
El incidente también ha reavivado una preocupación que trabajadores aseguran haber manifestado desde hace tiempo: el deterioro de equipos e instalaciones y las consecuencias que, desde su perspectiva, han tenido años de ajustes presupuestales.
Entre empleados se cuestiona hasta qué punto la reducción constante de costos puede mantenerse sin terminar afectando mantenimiento, confiabilidad, disponibilidad de equipos y, finalmente, producción.
Los trabajadores recuerdan incluso expresiones atribuidas al CEO Víctor Cairo respecto a la necesidad de continuar “exprimiendo el limón”, utilizadas internamente —según sus testimonios— como referencia a la búsqueda constante de eficiencias y reducción de costos.
Desde su perspectiva de los trabajadores que hablaron, pidiendo el anonimato para evitar las represalias de siempre, esto es, que los corran por alzar la voz y decir la verdad de lo que ocurre dentro de la planta, los resultados comienzan a observarse: equipos cada vez más deteriorados, reducción de personal, salida de trabajadores experimentados, restricciones presupuestales y una creciente preocupación sobre las condiciones en las que se mantienen algunas instalaciones.
Y existe algo todavía más importante que cualquier tonelada de acero o cualquier indicador financiero: la seguridad de quienes trabajan todos los días dentro de la planta.
Cuando ahorrar deja de significar eficiencia y comienza a comprometer confiabilidad, mantenimiento o seguridad, el costo potencial deja de medirse únicamente en dólares, puntualizaron.


Be the first to comment on "Otra vez los platos rotos los paga personal de confianza de ArcelorMittal"