Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Año con año, en la costa michoacana se vive un fenómeno natural de arribazón de la tortuga marina, de la cual se pueden apreciar ejemplares de las especies negra, laúd y golfina.
A estas costas llega también la carey, pero solo para alimentarse. Tiene estatus de peligro crítico de extinción debido a su alta migración y lo llamativo de su caparazón en forma de corazón, motivo por el que la cazan para elaborar objetos artesanales. Las otras especies depositan sus huevos y se aparean.
De esta forma, cuatro de las ocho especies de tortuga marina que existen en el mundo, eligen el litoral de Michoacán para alimentarse, anidar y desovar a sus crías que regresarán al mar para convertirse en adultas y así continuar el ciclo de dicha migración.
De acuerdo a registros de biólogos y que recogió también la extinta Secretaría de Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Territorial (Semaccdet), se tiene registros que la tortuga carey llega a las playas michoacanas únicamente para alimentarse, es decir, no deposita sus huevos como sí lo hacen las tortugas negra, laúd y golfina.
De las tres especies de tortugas que desovan en las costas michoacanas, la negra se encuentra en peligro de extinción debido precisamente a lo restringido del área donde se reproduce y de las cuales se liberan hasta 1.5 millones de crías al mar.
Michoacán cuenta con sitios con declaratoria de santuarios de la tortuga marina, los cuales están ubicados en las playas de Maruata-Colola y Mexiquillo, además de otros campamentos tortugueros ubicados a lo largo del litoral michoacano, que también son representativos del fenómeno migratorio.
La tortuga marina, es un animal ancestral, que ha habitado la Tierra los últimos 100 millones de años y en general es fundamental para mantener el equilibrio ecológico.
La playa de Mexiquillo, que resguarda principalmente a la tortuga laúd y golfina, está considerada como uno de los más importantes centros de anidación en Michoacán.
Ese playón de 73 hectáreas, es tomado en cuenta como uno de los santuarios de mayor relevancia para el desove de la tortuga laúd en el Pacífico mexicano y a nivel Centroamérica.
Hace años, los gobiernos federal y estatal destinaban recursos para pagar algunos jornales y apoyaban con materiales a los preservadores del reptil milenario, y para esta temporada 2022 se creía que regresarían esos respaldos.
Sin embargo, los funcionarios no pasaron de promesas, un arranque oficial, comunicados y muchas fotos. Todo sigue igual para los centros de protección y quienes en ellos hacen tareas en pro del medio ambiente, así que sobrevivirán con los apoyos que puedan proveerles los visitantes.
Los paseantes, pueden acudir para vivir la experiencia nocturna de recolectar los huevos o liberar crías durante mañanas o tardes, generalmente tratando de hacer huir a los depredadores del aire (aves), aunque en el agua marina esperan a las tiernas tortuguitas muchas especies que los toman como parte de su alimento.


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